lunes, junio 22, 2009

BRASIL Y EL VARGUISMO,EL INDUSTRIALISMO BRASILEÑO

En 1929 América Latina tiene una política económica basada en la exportación de materias primas. Brasil, basa su economía en el modelo agro exportador que depende del cultivo del café, producto que desde finales del siglo XIX constituyó la base de su economía.
El estado desarrolló la política económica estimulando la producción y productividad del rubro. La situación política se expresa en el convenio político económico en torno a los señores del café que tiene el Estado de Sao Paulo, región en donde se había formado una oligarquía cafetera, que se comportaba como la clase dominante y gobernante del país. Al lado de ellos el Estado de Minas Gerais también ejerce este control político, aunque su fuerza económica está en la actividad de la ganadería. Para 1930, dos aspectos fundamentales caracterizan al Brasil: 1° La dependencia de su economía en un 71% de las exportaciones del café y 2°, su dependencia política de la oligarquía cafetalera.
A partir de 1930 Getulio Vargas ejerce el poder y plantea el cambio de la política económica, en particular, la ampliación del sector industrial que determina las diferencias de la Vieja República con ese "Estado Novo" que él impone. Estos cambios estaban directamente relacionados con la crisis de año 1929 y sus efectos sobre la economía del café que predominaba en el país. Esto implicaba la sustitución del modelo agro exportador por el desarrollo de una fuerte industria que permitiese la eliminación de la dependencia externa y fomentase una economía interna fuerte, las nacionalizaciones que sirvieron para dar impulso al desarrollo industrial, la política ferroviaria y la construcción de la siderúrgica de Volta Redonda. Igualmente impuso restricciones a las compañías que explotaban y exportaban materias primas e incentivó a la industria nacional gravando con elevados aranceles a los productos importados. Vargas "representó la expresión más fidedigna del poder burgués industrial que se conquista por la victoria de la revolución de 1930" .
La revolución brasileña es entendida, primero, como el proceso de modernización de las estructuras económicas del país, principalmente a través de la industrialización, proceso que esta acompañado de una tendencia creciente de participación de las masas en la vida política. Identificada así con el propio desarrollo económico, la revolución brasileña comenzaría en el movimiento de 1930, extendiéndose sin interrupción hasta el golpe de abril de 1964. Paralelamente, y en la medida en que los factores primarios del subdesarrollo brasileño son la vinculación al imperialismo y a la estructura agraria (que muchos consideran semifeudal) el contenido de la revolución brasileña sería antiimperialista y antifeudal.
Esas dos direcciones conducen a un solo resultado, la caracterización de la revolución brasileña como una revolución democrático-burguesa y descansan en dos premisas básicas: la primera consiste en ubicar el antagonismo nación-imperialismo como la contradicción principal del proceso brasileño; la segunda, en admitir un dualismo estructural en esa misma sociedad, que opondría el sector precapitalista al sector propiamente capitalista. Su implicación más importante es la idea de un frente único formado por las clases interesadas en el desarrollo, básicamente la burguesía y el proletariado, contra el imperialismo y el latifundio.
La política gubernamental se concentró en la protección del café, creando a su entorno una situación irreal con respecto a los precios del mercado mundial, es decir, no se permitía la rebaja de los precios aunque hubiese sobreproducción y si la había ésta era absorbida por el gobierno, lo que trajo como consecuencia la acumulación de "stocks" para mantener los precios.
Para financiar estas compras, se recurriría a empréstitos extranjeros y el servicio de estos préstamos sería cubierto con un nuevo impuesto cobrado en oro sobre cada saco de café exportado, así mismo se frenaría la expansión de las plantaciones. Oro y café en las primeras décadas del siglo XX eran sinónimos en Brasil.
Fue el primer país latinoamericano en lanzar medidas de control de cambio, estos controles combinados con la depreciación de la moneda brasilera, lo cual encarecía los precios internos de los productos importados, provocaron una baja en las importaciones, lo que trajo como consecuencia una política de incentivo de la industria para aumentar la producción de los bienes en el país que competían con los importados que beneficiaría al sector secundario después de 1933.
El enfrentamiento de las viejas oligarquías con el único objetivo de la toma del poder da lugar a la revolución que se inicia en 1930. Políticamente el hecho marca un momento decisivo en el país, pues, contrario a lo que se había desarrollado desde 1889 hasta el presente, el nuevo líder que se presenta a las elecciones no proviene de Minas Gerais ni de Sao Paulo, regiones de donde tradicionalmente habían salido los Presidentes del Brasil, imponiendo sus intereses regionales, características que incidieron en la denominación de la República del Café con Leche, puesto que fue conducida por cuadros heterogéneos de la población, como la clase media, los oligarcas, un sector militar ("los tenentes") y los conservadores, pero con un marcado ausentismo de los sectores populares. La conspiración fue apoyada por políticos del Partido Alianza Liberal.
Había dos factores que distinguían los acontecimientos de 1930 de todas las luchas anteriores por el poder en la historia de la República. En primer lugar la Revolución de 1930 pone fin la estructura republicana creada en 1890 (caracterizada por el coronelismo, y por la vieja política de los gobernadores). En segundo lugar, había una concordancia diseminada, antes de 1930, en cuanto a la necesidad de una revisión básica del sistema político.
Con su fórmula Vargas consolida su proyecto que tiende a la formación de la burguesía nacional. El ejército se reestructura, profesionalizándose y tecnificándose, se hace nacionalista y sus dirigentes vienen de la pequeña burguesía "Tenentista".
Por otra parte, la nueva Constitución de 1934 (la cual puede interpretarse como un producto híbrido concretaba como documento jurídico, por una parte, los ideales del liberalismo político, y por la otra, los ideales del pensamiento del reformismo económico) concebía un nuevo sistema de justicia del trabajo y daba la facultad al gobierno federal de fijar los salarios mínimos y con ello democratizar el sistema político.
La política de Vargas satisface ampliamente las reivindicaciones específicas de las clases medias al estimular el desarrollo industrial, por lo que implanta una política proteccionista de la industria nacional y la sustitución de importaciones, favorecida por la depresión del capitalismo mundial.
Los siete años que van desde el ascenso de Vargas al poder en 1930, hasta el golpe del 10 de noviembre de 1937, momento en que se consolida el gobierno, hasta 1945, son años de agotada improvisación tendientes a cambiar el modelo político implantado en 1889, cuyas raíces estaban hundidas firmemente en el pasado de la política económica del imperio, cuyas características dadas por el desarrollo de los enclaves de producción que variaban de estados y de productos, generaban el cambio de actividades económicas y junto a ellas las migraciones de los sectores poderosos, por una parte, y las de las masas populares, por la otra, en busca de los beneficios de la nueva fuente de riqueza: palo de Brasil, azúcar, oro, café, caucho son los nombres de los productos que dieron sentido a la economía brasileña y poder a los estados de Bahía, Minas Gerais, Sao Paulo, Belén, Río, etc. Cambiar esta mentalidad es lo que se propone Getulio Vargas, paralelo a esto, desarrolla una centralización de la economía modificándola desde sus propias raíces a través de una política industrial que beneficie a la nación en general y que inyecte, desde la administración central, los procesos económicos regionales.
Para eso se propuso cambiar la superestructura y la estructura de Brasil y estas transformaciones las proyecta a través del "Estado Novo", caracterizado por ser un estado híbrido, en donde no se desplazan en su totalidad los elementos que caracterizan a la "Vieja República", sino que se combinan con otros nuevos, como son el corporativismo y el populismo, rasgos fundamentales de la política de Vargas, así como el de no tener su estado una base ideológica consistente ni depender de una plataforma popular. A grandes rasgos, la industrialización es una de sus políticas esenciales a la cual se suma su política social llamada nacionalista burguesa y populista nacional. Vargas, cuya base social es la pequeña burguesía, aunque atrae a los obreros, reorganiza el sindicalismo, lo burocratiza y logra neutralizarlo.
El "Estado Nacional" de Vargas concilia a las burguesías nacionales y su gran triunfo fue neutralizar a los "Barones del Café" paulistas, luego de haberlos derrotado militarmente en 1932, le perdona el 50% de sus deudas, logrando atraerlos. Para 1945 muchos "Barones Cafeteros" se habían asimilado a la política industrial de Vargas.
La constitución de 1937 debía ser el órgano jurídico en el que se apoyaría el Nuevo Estado para llevar a cabo su programa político, lo que se evidencia en: el vigor que se le da al Estado, no había equilibrio liberal de poderes, se considera al Presidente como la autoridad suprema del estado que coordina los órganos representativos de grado superior, dirige la política interna y externa, promueve u orienta la política legislativa de interés nacional y supervisa la administración del país.
Esta tentativa de hacer una nueva fase política se expresa en tres puntos principales: 1°, una legislación social que comprendiera la asistencia médica y las pensiones a los trabajadores. Esta legislación estaba destinada a la clase proletaria, con la finalidad de ganarse su lealtad, sustento de ese gobierno paternalista que Vargas implantó. 2°, La doctrina para justificar este sistema era el "Trabalhismo", el cual se hacía eco a través del programa de radio "A Hora do Brasil" de 1942. Desde 1937 se da el fenómeno de la "Quadratura sindical", y se organizan los sindicatos desde el Ministerio del Trabajo, creado por Vargas, en forma vertical descendente: Sindicato Bancario, Textil, etc. no hay relaciones paralelas entre ellos, además se crea un Tribunal del Trabajo y una Bolsa de trabajo, es decir, se inicia toda una infraestructura tendiente a beneficiar, por una parte, a la masa trabajadora, pero especialmente a contratarlas. Con la Ley del Trabajo de 1940, se establecen las medidas reivindicativas del trabajador como el salario mínimo y seguridad social. Esa organización paternalista impuesta al sector operario por Vargas era parte de una estructura económica corporativista global que el gobierno del Estado Novo armó para toda la sociedad urbana. Y por último, 3°, La tercera táctica la conformaba la creación del Partido Trabalhista, basado en la coalición de los sindicatos dominados por el gobierno y de las fuerzas progresistas que Vargas esperaba liderar adoptando programas de industrialización, nacionalismo económico y seguridad social.
La única manera de eliminar el localismo era implantando un gobierno fuerte y centralizado para integrar el Estado Federal. Lo logra a través de la política de orden jurídico que desarrolla en la Ley del Trabajo, controlando los sectores de producción mediante el sindicalismo de las medidas corporativas que impone el sector, como el conjunto de los sindicatos de obreros y patronos de un mismo oficio. A esta ley corresponde en primer lugar, atender el bien de los obreros, mirar por la seguridad de los capitales invertidos en las respectivas empresas, evitar a la reunión de competencia e impedir que el monopolio se convierta en precios excesivos.
La corporación hace la huelga imposible, y aún más, el cierre de las fábricas y termina con la lucha de clases. Une en un verdadero espíritu de colaboración patriótica y de caridad cristiana a todos los que trabajan en un mismo edificio: capitalistas, directores técnicos y simples obreros, debe prevalecer la coordinación perfecta de todas las iniciativas circunscritas en la órbita del estado y el reconocimiento de las organizaciones de clases como colaboradores de la administración pública.
Así como el Estado había sido un instrumento clave en la profundización del modelo agro exportador desde 1930, también va a serlo para la reproducción de la acumulación industrial ya que invierte en el desarrollo de los sectores básicos. Al hacerlo incurre en un déficit, que cubre con emisión monetaria, aumentando la capacidad de financiamiento interno del sistema; posteriormente realiza su producción a precios subsidiados, transfiriendo así una parte del excedente a la burguesía industrial.
A su vez, la expansión monetaria genera una inflación controlada que contribuye a mantener deprimidos los costos reales de la mano de obra, contrarrestando los efectos de la legislación laboral sancionada por el Gobierno. Por otra parte, frente a las dificultades de la balanza de pagos la respuesta de la política económica es comprimir las importaciones mediante una política proteccionista selectiva.
Así va creando mercados cautivos que consolidan la posición de una fracción monopólica de la burguesía, mientras libera divisas para la importación de los equipos y bienes intermedios necesarios para expandir y diversificar la industrialización. El financiamiento interno y las inversiones extranjeras directas están prácticamente ausentes en esta etapa del desarrollo industrial brasilero
Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, se construyó la "usina" de Volta Redonda (1943) con el financiamiento del Export-Import Bank y la adquisición de equipos en los Estados Unidos, gracias a arreglos de Getulio Vargas con Franklin Delano Rooselvet, que implicaba el apoyo del gobierno brasileño a los aliados en la guerra. De allí que las relaciones internacionales del Brasil con los Estados Unidos comenzaban a serle favorables.
La Unión Panamericana elogia la declaración de guerra por el Brasil. Es la primera potencia sudamericana que declara la guerra al eje y la única que fue beligerante durante la guerra pasada. Gracias a ello brinda considerable protección al Atlántico Sur. Según datos estadísticos de la CEPAL, en el quinquenio de 1945 a 1949, la producción industrial se triplicó, la producción agropecuaria aumentó en un 50% y las importaciones de bienes de consumo sólo aumentaron en un 10%.
En lo social, se fortaleció la burguesía industrial. Sao Paulo y Río de Janeiro se convirtieron en las ciudades industriales, determinando el predominio de esta nueva clase. El sector obrero se desarrolló demográfica y políticamente, insertándose en organizaciones sindicales al amparo de la legislación "thabalhista", dominada por el gobierno y que fortaleció el populismo de Vargas.
Entre 1945 y 1949 se incrementó el salario real del 23% a 33%. Esta política industrial del "Estado Novo" no muere con su desaparición en 1945, sino que se incrementa. Durante el Varguismo el campesinado permaneció en iguales condiciones, despojado de la tierra, analfabeto, enfermo; de allí la proposición de una Reforma Agraria que se hace en el gobierno de Goulart (1963-1964.

Ricardo Gonzalez Saavedra

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